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Testimonio: Nicolás (Córdova – Argentina)




Aquí les dejo un video en el que Nicolás, un argentino que tiene hiperacusia y tinnitus desde hace más de 4 a?os, y actualmente en un nivel severo, describe lo que es vivir con esta condición auditiva desde su experiencia y en precisos momentos en que estamos atravesando el aislamiento y la crisis sanitaria debido a la pandemia del coronavirus COVID19 . El origen de sus problemas auditivos fue un evento emocional que devino en estrés postraumático.





El origen de sus problemas auditivos fue un evento emocional que devino en estrés postraumático.





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Hiperacusia y Tinnitus: Mi Testimonio en TV





Han pasado muchos a?os desde que mi condición auditiva se agravó, y durante todo ese tiempo sentía que no estaba preparado anímica ni auditivamente como para de poder dar a conocer mi caso a través de algún medio de comunicación masivo (periódico, radio o tv). Solo en época reciente he sentido que mis oídos han llegado a fortalecerse lo suficiente como para enfrentar una situación de este tipo. Por esta razón a fines del a?o pasado (2018) le hice llegar entonces una nota de prensa a una periodista que había conocido recientemente, y a quien le había generado mucho interés mi experiencia auditiva. Ella me ofreció presentarla en algún medio conocido, y fue así que a fines de enero de este a?o (2019), una reportera del canal de tv estatal me contactó para ver la posibilidad de una entrevista. Esta se llevó a cabo a los pocos días, y finalmente vio la luz el pasado jueves 04 de Julio, que fue emitida. 


A continuación les dejo el video de todo el programa transmitido dicho día, y que fue dedicado a la hiperacusia e hipoacusia. Los primeros 29 minutos están concentrados en la hiperacusia, en el que presentan mi caso y se incluyen dos momentos de la entrevista que me hicieran previamente, y que aparecen en el video en el minuto 3:43 y en el 20:14.





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martes, 21 de mayo de 2019

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Fotografía de un resurgimiento tras la Hiperacusia y el Tinnitus

    © Raffaela Bicego


En esta oportunidad me complace compartir con Uds. la historia de Raffaela, una amiga italiana, fotógrafa, que desde hace unos a?os vive con hiperacusia y tinnitus causados por trauma acústico, y que con el tiempo ha sabido enfrentar con mucha valentía y optimismo su condición auditiva.

Lo que les dejo a continuación es el texto traducido al espa?ol, de aquello que ella publicó en su página web el pasado 10 de mayo (2019)*:


” Hiper ... ¿Qué? !

‘La cámara es un silenciador: la 
fotografía es una mirada al mundo completamente privada de sonido’.
(John Biguenet,  Elogio del silencio )


Hoy es un ‘aniversario’ especial. He estado hiperacúsica durante exactamente 5 a?os. Hiper ... ¿qué?! Te preguntarás. Lo sé, ni siquiera yo sabía de la existencia de este término antes de vivir esta condición en carne propia.

Por encima de un cierto umbral de intensidad (N.D.R. Nivel de Disconfort al Ruido), en mi caso bastante bajo, ya que sufro -desafortunadamente- de hiperacusia severa, percibo el sonido de una manera dolorosa. Muchos lugares públicos y contextos sociales se han vuelto off-limits (fuera de mi alcance), debido al ruido o los altos volúmenes. Uso orejeras y tapones a medida como remedios de emergencia. Si bloqueo lo que percibo con estos dispositivos, siento mi tinnitus amplificado y me cuesta dialogar con la gente. El aislamiento acústico del ruido de fondo también envuelve las voces externas en un efecto apagado (sordo), mientras que mi voz se vuelve muy fuerte. El uso de protecciones debe mantenerse al mínimo también para no frustrar los efectos de la terapia TRT en el tratamiento de estos trastornos.

Después de haber aprendido que sonido = posible peligro y dolor, me muevo con la precaución de alguien que se quemó con fuego y no quiere repetir la experiencia. Por ejemplo, si tengo que ir a un restaurante, llamo para averiguar si hay una mesa sin parlantes cerca y sin mesas ruidosas al lado, y para asegurarme de que la música se mantenga a un volumen bajo. En estos a?os he alcanzado un buen grado de experiencia, seguridad en mi misma y coraje en el manejo de las situaciones, y al evaluar lo que puedo o no puedo tolerar, pero el camino hacia la mejoría es inevitablemente gradual, y las ‘recaídas’ son inevitables.


A pesar de todos los controles que creemos que podemos ejercer, la vida se burla de nuestras precauciones y simplemente sucede, con todas sus circunstancias imprevistas.


No creo que sea difícil imaginar el impacto que esto ha tenido en mi vida social, en mi trabajo y en mis relaciones. El hecho de que sea un síntoma invisible y poco común no ayuda ciertamente a comprender fácilmente el trastorno. El porcentaje de personas hiperacúsicas detectadas en Italia es aún peque?o, quizás también debido a diagnósticos tardíos y a los pocos centros disponibles, y adecuadamente equipados, para tratar estos casos. En Italia, esta sintomatología no se encuentra entre los trastornos considerados inválidos, a diferencia de la hipoacusia. En otros países, como los Estados Unidos y el Perú, sé que el aspecto discapacitante ha sido reconocido por las autoridades sanitarias en algunos casos.

Creo que los desafíos vienen a ponernos a prueba, a hacernos reaccionar, porque tenemos que tomar medidas que requieren coraje y fortaleza. Y estoy convencida de que nada viene por casualidad. Durante mucho tiempo me pregunté si divulgaría o no esta información en el Blog, pero después de 5 a?os me queda claro que no se trata de un accesorio o algo por lo que pueda volar con indiferencia.. Es parte integral de mí, de mis opciones y de mi camino. Este ‘aniversario’ me pareció la oportunidad correcta para difundir la toma de consciencia sobre un tema ignorado, y quizás para apoyar a alguien que se encuentra en la misma situación y se siente abandonado o asustado porque no tiene los medios para entender lo que le está sucediendo. Espero que esto que estoy compartiendo pueda ser de estímulo y de inspiración para aquellos que experimentan un momento de dificultad o atraviesan un cambio profundo, entre la incertidumbre y el estupor.

Este aspecto de mi vida, sin duda, está estrechamente vinculado a mi carrera profesional. ¿Me hubiera dedicado a la fotografía con tanto fervor si nada de esto hubiera sucedido? ¿Me hubiera enamorado de la fotografía de retrato? ¿Habría buscado esta forma particular de expresión e interacción con los demás si no hubiera vivido lo que he vivido? No podemos saberlo con certeza, pero en mi corazón siento que este "sacudida" interior, traumática ciertamente, me ha cambiado profundamente.


Nuestras experiencias personales más profundas nos enriquecen y nos diferencian de los demás.


Y como el arte del kintsugi nos ense?a, cuando reparamos, embelleciendo, a las ‘fracturas’ que nos hicieron sufrir, terminamos agregando belleza y valor inesperados a lo que pensábamos que estaba estropeado.


‘Hay una grieta en todo. Y por ahí es donde entra la luz ‘. “
(Leonard Cohen)




* este texto ha sido traducido e incluido aquí con la debida autorización de la autora.


Para acceder al post original de Raffaela, ingresar a: 


Para conocer su trabajo fotográfico visitar cualquiera de sus páginas:

- Página web:

- Facebook:
  Raffaela Bicego Photography

- Instagram:


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jueves, 16 de mayo de 2019

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Esto es lo que hago para enfrentar una recaída en la Hiperacusia



Durante los muchos a?os que llevo con la hiperacusia, las estrategias o medidas que he tomado para hacer frente a una recaída por exposición a ruidos fuertes han sido muchas, algunas más fáciles que otras, algunas más rápidas que otras, y algunas más radicales que otras también. Ha dependido mucho del estado de mi hiperacusia, y de la intensidad de la exposición.

Lo que les voy a comentar aquí es lo que suelo hacer actualmente, que mi condición ha pasado de ser severa a tornarse más moderada.


Tras sufrir una sobrexposición a ruidos intensos, me puede sobrevenir dolor de oídos y/o de cabeza*, ya sea inmediatamente, a las pocas horas o incluso recién al día siguiente, todo esto acompa?ado de un aumento de la sensibilidad auditiva. Ante este escenario lo que hago es lo siguiente:


1° permanecer el mayor tiempo posible en casa

2° dentro de la casa, reducir el tiempo de exposición a los sonidos en general, incluso a aquellos medianamente fuertes. Reducción que aplico sobre todo en aquello que puedo manejar, es decir en las actividades que no me requieren u obligan a una exposición muy prolongada. En estos casos me mantengo con tapones no tan herméticos.

3° en aquellas actividades que sí me exigen mayor exposición, como por ejemplo lavar el servicio de la cocina (platos, cubiertos, tazas, etc.), lo que hago es protegerme con tapones más herméticos, e incluso con orejeras si fuera necesario, para lograr que así vaya bajando la inflamación que puedan estar experimentando mis oídos. 

Sucede que cuando estoy en este estado, muchos sonidos, incluso algunos muy bajos, me activan o acentúan el dolor y hacen además que aparezca continuamente durante el día retardando la recuperación. Los sonidos fuertes sí me empeoran el malestar mucho y alargan aún más el proceso. 

Para evitar esto entonces, protejo los oídos en las actividades algo largas y que ya sé que por el ruido que producen me van a generar dolor.

Este tipo de protección la utilizo también si en caso tengo que salir inevitablemente a la calle, cerca de la casa, por ejemplo para comprar algo en la bodega.

4° luego de un día o dos habiendo estado con esta sobreprotección, y ya no sintiendo dolor (el de oídos suele pasar más rápido que el de cabeza) por un período continuo y algo prolongado, comienzo entonces a desprotegerme poco a poco. Primero prescindiendo de las orejeras.

5° si siento que no hay respuesta con dolor, voy entonces normalizando mis actividades y mi exposición habitual. En estos momentos comienzo a jugar (probar) con los distintos tipos de tapones que tengo, pues como me ofrecen diferente grado de protección me permiten adecuarlos según cada situación (ver una descripción detallada de este uso aquí). De esta manera, poco a poco, logro reinsertarme a los niveles de ruido que suelo tolerar. 


Algo a destacar aquí es que mi indicador de la recaída no es solo el aumento de la sensibilidad auditiva, y la aparición del dolor, sino también el cambio en la intensidad del tinnitus, pues si aumenta es para mí un indicativo de que los oídos están particularmente sensibles por efecto de algún ruido reciente.

En mi caso, felizmente, el dolor suele pasar rápido porque trato de tomar medidas inmediatas. Pero a veces, si el sonido ha sido muy incisivo y por mucho tiempo, el dolor y la sensibilidad pueden perdurar por varios días.

Es bien sabido (y realmente recomendable), que los pacientes de hiperacusia solo debemos protegernos en situaciones donde haya ruido intenso, para así evitar que la sensibilidad aumente. En mi caso sin embargo esta recomendación no la puedo aplicar del todo, debido a que en Lima (Perú) la contaminación sonora es muy alta, como consecuencia principalmente de las malas costumbres de los conductores, tanto públicos como privados, que vuelven impredecible la aparición de sonidos estridentes. Donde vivo actualmente (bastante cerca a una avenida), esos ruidos también me alcanzan en cierta medida. Lo que hago para contrarrestar el efecto perjudicial de la sobreprotección es utilizar diversos tipos de tapones, como ya lo mencioné más arriba, algunos más ligeros y otros más herméticos.


* como es de imaginar, cuando el dolor permanece durante toda la noche y/o durante todo el día es se?al de que el efecto del ruido ha sido bastante fuerte.

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martes, 26 de marzo de 2019

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Hiper-positivismo: ¿Qué cosas favorables ha traído la hiperacusia en tu vida?





Aquí les comparto un post de Lilly, una francesa que sufre de hiperacusia (y tinnitus también), y que se animó a publicar (en un grupo de Hiperacusia de Facebook, en inglés), una reflexión sobre el lado positivo que, desde su experiencia, ha significado el vivir con este trastorno auditivo. *





“Encuesta de cambio positivo. ¿Qué cosas positivas ha traído la hiperacusia en tu vida?


Entonces comienzo...

Para mi :

* Estar más activa (he notado que los sonidos en realidad nos hacen muy pasivos, algunas veces casi como que te adormecen mentalmente).

* Poder disfrutar de las cosas simples, puedo apreciar solo el sol o el viento en los árboles, y sentirme agradecida por eso.

* Saber quiénes son mis verdaderos amigos y qué relaciones son superficiales.

* Prestar más atención a mis límites y mis necesidades.

* Conocerme mejor. Finalmente descubrí que esa hipersensitividad era solo una de mis "hiper".

* Desarrollar mis dones (me involucré al 100% en mis pasatiempos, toda vez que estuve menos posibilitada de seguir a mis amigos en las de ellos).

* Volverme cada vez más fuerte para enfrentar otros problemas. La hiperacusia fue mucho peor que todo, por lo que a menudo me recuerda que las cosas podrían haber sido peores.

* Me dio una iniciación de vida espiritual que antes estaba en cero.

* En general espero ser ahora más de mente abierta. Yo fui formada enteramente viviendo en un país occidental, y a través de mis estudios científicos** que desprecian todo lo que no está probado (aún).


¿Y tú?..”



* la traducción del post ha sido realizada y compartida aquí con la debida autorización de la autora.

* realizó estudios de medicina, también de economía y sociología.


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martes, 19 de marzo de 2019

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Con hiperacusia y sin orejeras: una experiencia musical

Durante el mes de enero y febrero últimos (2019), y por segundo a?o consecutivo, volví a dictar cursos vacacionales de guitarra tanto a ni?os como a jóvenes. Sin embargo esta vez me animé a asumir nuevos retos, y los resultados fueron muy favorables. Aquí les comento brevemente lo sucedido, en 3 hechos saltantes: 


- En lugar de dictar en 2 instituciones como el a?o pasado, esta vez lo hice en 4. Esto implicó más movilización en transporte público. Para sorpresa mía, el ruido en la calle lo percibí bastante tranquilo y pacífico a comparación del a?o pasado, en que todo lo percibía muy estridente y cargado, obligándome a tomar taxi durante la mayor parte de aquel período vacacional (ver más aquí). Parecía como si ahora hubiera estado en otra ciudad ... 

- También y debido a lo anterior, tuve más exposición al sonido de guitarras y voces, durante las clases. Pero igual en esto, ya no sentía tan elevados los sonidos de las guitarras ni de las voces de los alumnos. 

Podía haber sido que por coincidencia, el distinto horario que tuve en algunos lugares (ya no en la tarde como el a?o pasado, sino en la ma?ana) y los diferentes alumnos, hubieran tenido alguna incidencia, pero más me parecía que era porque mis oídos estaban más fortalecidos. Durante las clases casi no necesité utilizar las orejeras. La mayor parte del tiempo me bastó solo estar con tapones. 



- Finalmente, en esta nueva ocasión, me arriesgué a ofrecer una de las presentaciones de Clausura con mis alumnos, sin colocarme las orejeras, y tan solo llevando puesto los tapones. 



El resultado de esta nueva y más intensa etapa de actividad musical pública, fue muy positivo, mis oídos respondieron bastante bien al reto, mejor de lo que esperaba, y creo que la experiencia ha traído consigo que se fortalezcan aún más. Hubieron algunos momentos de malestar (aparición de dolor y mayor sensibilidad, y aumento de la intensidad del tinnitus también), pero felizmente los lograba revertir solo con algunas horas (y ya no días, como solía ser antes) de reposo y refuerzo en la protección.


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jueves, 27 de diciembre de 2018

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Las células ciliadas del oído en acción (video)



En el siguiente video se puede apreciar cómo es que una célula ciliada externa (del oído)*, se mueve rítmicamente ante el sonido de la canción: "Al compás del reloj"...





* Las células ciliadas externas son aquellas que se encargan de manejar la amplificación de la se?al sonora que llega a la cóclea. Ver más aquí sobre estas células y las células ciliadas internas aquí.


Fuente: https://musicftuniverse.blogspot.com/2018/12/el-baile-de-una-celula-del-oido-al.html

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domingo, 23 de diciembre de 2018

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La Hiperacusia, la Hipoacusia y el Tinnitus en los animales





Es un hecho que el ruido afecta negativamente al reino animal, así como también al vegetal. Ver más aquí

Pero hablando concretamente de los da?os auditivos como la hiperacusia, la hipoacusia y el tinnitus, se puede decir que al igual que en los seres humanos, estos trastornos auditivos son también padecidos por los animales, al menos por algunos mamíferos. 

Los ratones por ejemplo, quienes tienen un sistema auditivo similar al del ser humano, se sabe que pueden sufrir también de similares trastornos auditivos, y por esta razón son utilizados con mucha frecuencia para investigar y probar nuevos tratamientos contra el tinnitus, la hipoacusia y la hiperacusia. 

En los perros por su parte, resulta evidente que sufren cuando están expuesto a ruidos muy fuertes. Y esto no solo se debe a que tienen un oído muy fino y sensible, sino además a que algunos sufren de hipersensibilidad, es decir de hiperacusia. 

A comienzos de mes (8 dic. 2018) la página de Facebook de la organización Hyperacusis Research, hacía este anuncio: “Una segunda droga ha sido aprobada (por la FDA) para los perros con hiperacusia”. Se refería al fármaco Pexion, que normalmente se prescribe para combatir la epilepsia idiopática y la ansiedad ante el ruido en los perros. (junto con este anuncio compartió un artículo interesante al respecto, ver aquí)

Las reacciones de los perros ante el ruido, según explica la FDA en su publicación, no solo se limita al susto o miedo, sino que puede generar en ellos diversos efectos: 


- buscar esconderse

- tender a escaparse de la casa

- lloriqueo


- ladrido


- aullido


- sacudimiento


- temblor


- vómito


- querer orinar


- ganas de defecar


Incluso algunos perros pueden reaccionar da?ando muebles, puertas, sus propias casas de perro u otras cosas alrededor suyo.

Los gatos son otras de las mascotas que se ven afectados por el uso de la pirotecnia. Asimismo los conejos, hamsters, caballos.


Finalmente las aves, aunque no son mamíferos, también pueden sufrir da?os auditivos, además de entrar en pánico producto del ruido de los fuegos artificiales, y haciendo que, por la desesperación, salgan despavoridas hacia donde sea o bien se golpeen dentro de sus jaulas contra los barrotes, causándose da?os severos o hasta la muerte, más aún si es de noche, cuando su visión es más reducida. Para más información ver este enlace.








Es importante entonces tomar acción cuando nuestras mascotas (cualquiera que sea) vayan a estar expuestas a ruidos extremos, como es el caso de los fuegos artificiales en Navidad y A?o Nuevo.

Lo mejor sería alejarlos de la fuente de ruido, pero si eso no se puede, se pueden tomar estas otras medidas:

- tratar de protegerles los oídos de alguna forma, siempre y cuando ellos lo permitan y toleren. Pueden ser tapones u orejeras.




- ubicarlos en un ambiente acústicamente protegido, de preferencia que sean conocidos para ellos (como una habitación o su propia casita).

- cubrir su casa o jaula con mantas gruesas.

- cargarlos y/o abrazarlos, para hacerles sentir seguros y protegidos.

- cerrar puertas y ventanas, para atenuar el ingreso de ruido, y para evitar que se escapen desesperados de la casa pudiendo perderse o ser atropellados.

- poner música o algún otro sonido (por ejemplo del aire acondicionado) en el ambiente donde vayan a permanecer, para que sirva de enmascarador del ruido de los fuegos artificiales.

- colocarles vendajes alrededor del cuerpo o bien un casaca o chaleco anti estrés (contra la ansiedad), que al ejercer presión suave en el cuerpo de la mascota, le genera tranquilidad, pues le da la sensación de estar abrazado. Ver aquí estos productos.




- aplicarles algunas de las terapias energéticas o vibracionales existentes, para así proveerles tranquilidad y relajación, tanto antes como después de que se produzcan los fuegos artificiales. Una técnica muy útil para este fin es el Reiki por ejemplo.

- usar alguna medicación para tranquilizarlos, como el caso del Pexion mencionado más arriba, o bien algún otro que les pueda calmar la ansiedad. Se puede optar por productos naturales para así evitar cualquier efecto secundario.


Existen en internet muchas páginas con consejos y estrategias para poder ayudar a las mascotas en estas situaciones de ruido extremo. Es recomendable darles una mirada a vísperas de las Fiestas de Fin de A?o. Aquí les dejamos algunos enlaces:


Informe técnico veterinario sobre los efectos de la pirotecnia en animales


- 6 pasos para proteger al gato de los petardos y fuegos artificiales







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lunes, 17 de diciembre de 2018

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La contaminación acústica en los hospitales y/o centros médicos





Tal parece que el ruido ambiental en los hospitales (clínicas, centros médicos de internamiento, etc.). es un problema creciente. En estos lugares, por lo general, los niveles de ruido exceden las recomendaciones internacionales. Así lo revela una publicación reciente a cargo de investigadores de dos universidades de Londres (ver Fuente, más abajo). 


Esto parece ser cierto incluso en las unidades de cuidados intensivos (UCI), en las que se ha registrado niveles de ruido por encima de los 100 dB, algo equivalente a escuchar música a alto volumen a través de audífonos. 

Los efectos desfavorables del ruido no solo tienen que ver con la molestia y da?o auditivo que aquel puede ocasionar a los pacientes, muchos de ellos además, ya en estado de salud muy vulnerable, sino que también obstaculiza la comunicación entre el staff médico, generando fastidio, irritación y fatiga, lo que incide al final en la calidad y seguridad que se brinda en la atención médica. 

En el caso de los pacientes, el ruido excesivo también les impide descansar, y así mismo les reduce su capacidad para sanarse y recuperarse, pues dicho ruido ha asociado al desarrollo de psicosis de UCI, estrés inducido por la hospitalización, incremento de la sensibilidad al dolor, presión arterial alta y pobre salud mental. 

Por otro lado, se ha encontrado que el sonido de las máquinas en los hospitales es más perturbador incluso que la voz humana. 

Y como suele suceder también en otras situaciones, el efecto del ruido puede resultar acumulativo durante la experiencia de hospitalización, siendo esta una de las razones por la que muchos pacientes piden su salida prematura del hospital, sin haber terminado su tratamiento. 

Algunos de los ruidos molestos en los hospitales son los siguientes: 

- alarmas, beeps 

- televisores 

- manipulación de instrumental médico 

- el traqueteo de mobiliario (por lo general metálico): mesas, camillas, veladores, estantes, etc. 

- timbrado y sonido de celulares 

- conversaciones en voz alta del staff médico, los visitantes y los propios pacientes 


Una solución para este problema debería pasar por educar al staff médico sobre los efectos nocivos del ruido, y sobre las medidas que se pueden tomar para incorporar una cultura de reducción de ruido (protocolos), como una parte importante de una atención médica segura y de calidad. Uno de los países que ha tomado la iniciativa en este aspecto es Dinamarca, que para este a?o (2018) tenía ya previsto establecer y poner en vigor un standard acústico para sus hospitales. 

Vale decir que cualquier normativa al respecto debería involucrar también a los propios pacientes, pues a veces también son ellos los que contribuyen a crear el ruido (son participantes activos y no pasivos). 

Como medida preventiva también se les podría advertir a los pacientes, antes de que ingresen a un centro médico, sobre los niveles de ruido existentes, a fin de que tomen sus precauciones (llevar tapones, orejeras y/o audífonos). 

También puede ayudar el tener un sistema de alerta de ruidos (se?alizaciones por ejemplo), el utilizar paneles acústicos (que amortigüen los sonidos), etc. 

El uso de sonidos enmascaradores, de fondo, optimizados, ha mostrado recientemente ser también de ayuda en los hospitales, sobre todo para mejorar el sue?o de los pacientes. Terapias complementarias podrían también ayudar a relajar y tranquilizar al paciente, y reducir su sensibilidad o respuesta al ruido (es el caso del Reiki por ejemplo, que desde hace un tiempo ya se viene utilizando en los hospitales, para tratar diversas molestias). 


Entre el mes de agosto y setiembre de este a?o (2018), yo pasé una experiencia de hospitalización que duró 24 largos días. Para conocer cómo fue vivir esto teniendo hiperacusia y tinnitus, ingresar aquí


Fuente: 


Enlaces relacionados:



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miércoles, 31 de octubre de 2018

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Protección Auditiva: esclavitud o liberación




Tomado de la Página de Hyperacusis Research en Facebook, aquí les reproduzco (de forma traducida) una publicación donde se reflexiona sobre el significado que puede tener para una persona con hiperacusia, el utilizar protección auditiva. Esta reflexión es presentada a raíz de un artículo que apareciera en el Wall Street Journal, en el que una persona en silla de ruedas da su punto de vista sobre la función que ha cumplido para ella su silla de ruedas a lo largo de los a?os:


“Melissa Blake necesita una silla de ruedas debido a un desorden genético. En el Wall Street Journal ella comenta sobre la reacción a la muerte de Stephen Hawking. Mucha gente vio su silla de ruedas ‘como una prisión de la que finalmente ha escapado.’


Pero Melissa se?ala que una silla de ruedas significa libertad. Cuando consiguió una silla de ruedas en primer grado, ‘el mundo cobró vida,’ escribe. ‘Pasé de observar lo que pasaba a mi alrededor para participar activamente en el...me da la capacidad de viajar, ir de compras y vivir independientemente- actividades que podrían parecer rutinarias pero pueden ser extremadamente difíciles para las personas con discapacidad.’



Algunas personas con hiperacusia ven a las orejeras o los tapones de oídos como el equivalente a una silla de ruedas -- dispositivos que les da la libertad que no tendrían de otro modo, permitiéndoles ir a lugares que de otra manera serían demasiado dolorosos.

Cuál es tu punto de vista? Consideras que los dispositivos de protección auditiva son la liberación o el encarcelamiento?




Para ver la publicación original ir a:


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lunes, 8 de octubre de 2018

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El caso de David, un músico con Hiperacusia




En esta oportunidad les comparto un artículo sobre la Hiperacusia, muy bien explicado y presentado, escrito por David, un músico espa?ol que también la padece y quien ha transitado por etapas muy críticas en diversos momentos desde que comenzó a padecerla en diciembre del 2011; pero que asimismo ha logrado salir exitósamente del estado severo en que se encontraba. Aquí su artículo, publicado en el foro de la página web Hispasonic:





“Debido a que la hiperacusia es un trastorno auditivo muy poco conocido incluso por los otorrinos, y a que la prevalencia de la hiperacusia entre los músicos (y en general quienes trabajan con sonido) es considerablemente más alta que en la población en general, creo que es importante que comparta mi experiencia aquí para advertir de las consecuencias de exponer a nuestros oídos a un exceso de sonido y evitar así a otros el extremo sufrimiento por el que he tenido que pasar.

Todos sabemos que las consecuencias de exponernos a ruidos intensos o usar auriculares a un volumen muy elevado provoca pérdida auditiva. Pero muchos menos conocen el significado de la palabra acúfeno (o tinnitus). Y prácticamente nadie ha oído hablar de la hiperacusia en su vida. Si vemos que la pérdida auditiva no afecta en absoluto a nuestra vida diaria puede que no le demos mucha importancia. Los acúfenos ya pueden empezar a ser un problema más o menos serio, en algunos casos causa de depresión y dificultades para llevar una vida normal. No obstante, la gente debe saber que la pérdida auditiva y los acúfenos son una broma al lado de lo que puede ser la hiperacusia, que en los casos más severos es absolutamente devastadora y puede arruinarte la vida. Por poner un ejemplo, por culpa de la hiperacusia he perdido mi trabajo, ha puesto en riesgo mi relación con mi mujer, y llevo más de 3 a?os encerrado en casa sin poder trabajar. Y no soy un caso aislado, he conocido a muchas otras personas que han pasado por algo similar.

Aunque la hiperacusia por trauma acústico se puede tratar, a día de hoy no tiene cura, y el proceso de recuperación es extremadamente largo y con alto riesgo de recaídas. Aunque se desconocen exactamente los mecanismos que hay detrás de la hiperacusia y por qué algunas personas la desarrollan y otras no, está claro que la causa más habitual de hiperacusia es por trauma acústico, y ésta aparece de la misma forma que la pérdida auditiva o los acúfenos, es decir, por exposición excesiva al sonido.

La hiperacusia es un trastorno auditivo que consiste en una reducción de la tolerancia a los sonidos. ?stos se perciben más altos de lo que realmente son, llegando a causar incomodidad y/o dolor principalmente en el oído. Aunque afecta a todas las frecuencias, las altas suelen ser las más difíciles de tolerar. Hay diferentes grados de severidad en función del valor del umbral de incomodidad. En los casos más severos y raros, como el mío, el umbral de tolerancia puede llegar en torno a los 40 dB. Todos aquí os podéis hacer una idea de qué sonidos superan esa intensidad, que son básicamente todos los que uno se encuentra en su vida diaria, incluso en una habitación silenciosa. Por lo tanto, te conviertes en prisionero del sonido y la vida se convierte sencillamente en un infierno.

Uno de los errores en los que caemos al tratar con el sonido es pensar que la intensidad es el único factor que puede provocarnos un da?o auditivo. Por tanto, quien está expuesto a sonidos no excesivamente altos puede llegar a pensar que está a salvo de al menos provocarse da?os serios en el oído. Pero esto no es así. Es imprescindible tener en cuenta otro factor, el tiempo de exposición. Un tiempo de exposición largo junto a una intensidad moderada también puede cargarse las preciadas células ciliadas del oído interno, que como ya sabréis, son insustituibles una vez han muerto. Hay un tercer factor, la frecuencia del sonido, pero este es menos determinante.

Para ser más precisos, estamos a salvo con sonidos por debajo de 85 dB. A partir de 85 dB corremos el riesgo de da?ar el oído y provocar pérdida auditiva, acúfenos, hiperacusia, y otros trastornos auditivos. El tiempo de exposición seguro para 85 dB es de 8 horas. Con incrementos de 3 dB el tiempo de exposición seguro se reduce a la mitad, por lo tanto, tendremos 4 horas para 88 dB, 2 horas para 91 dB, y así sucesivamente, hasta llegar a 8 segundos para 121 dB. En un concierto de rock se alcanzan entre 110 y 140 dB, y como ya sabéis, habitualmente no duran menos de hora y media.

El trauma acústico es el da?o auditivo provocado por exposición excesiva al sonido, y puede ser agudo o crónico. Es agudo cuando se debe a una exposición única muy intensa, y es crónico cuando es el resultado de una exposición a sonidos altos a lo largo del tiempo. En mi caso fue por trauma acústico crónico, la hiperacusia apareció al estar haciendo unas pruebas de sonido con un bajo eléctrico y con auriculares. El volumen no era excesivamente alto (siempre me aseguraba de que no lo fuera), pero estuve casi 3 horas seguidas (no sabía que el tiempo de exposición también era clave). Pero aún así, ese incidente era insuficiente para provocar la hiperacusia, con toda probabilidad había un deterioro de las células ciliadas previo y el uso de auriculares durante tanto tiempo seguido solo acabó por asestar el golpe de gracia.

Antes de la aparición de los primeros síntomas de la hiperacusia no hubo ningún aviso previo que me permitiera tomar conciencia del da?o que estaba causando a mis oídos. Simplemente un día apareció, y entonces ya era demasiado tarde para volver atrás. Por lo tanto, es muy importante tomar medidas preventivas aunque no tengamos ninguna se?al de que estamos sobreexponiendo a nuestros oídos. La prevención se realiza fundamentalmente usando protección auditiva, pero también evitando ambientes extremadamente ruidosos, cuidando el uso de auriculares, o vigilando el tiempo de exposición. En general, y más en nuestro caso particular, lo más recomendado es el uso de tapones para músicos. Los mejores son los tapones hechos a medida, pero también son considerablemente más caros.

Aunque la severidad de mi hiperacusia llegó a ser extrema, cuando ésta apareció solo era moderada y podía seguir haciendo vida normal. El empeoramiento tan drástico fue debido a un exceso de ruido en mi lugar de trabajo, a la falta de conocimiento de los especialistas que no supieron darme el tratamiento y los consejos apropiados, y a otros errores que cometí en la forma de enfocar el problema. Lo que quiero decir es que aunque la hiperacusia pueda aparecer al principio como unas leves molestias que no impiden llevar una vida normal, nunca hay que bajar la guardia porque puede empeorar si no se toman las medidas apropiadas.

Espero que mi testimonio os haya ayudado a tomar conciencia del riesgo al que os exponéis al trabajar con música para que adoptéis desde ya las medidas oportunas. El oído es la herramienta más preciada de un músico y debería cuidarla como ninguna otra cosa. Encontraréis más información sobre hiperacusia en mi blog http://operacionhyperacusis.blogspot.com


Saludos.” *


* Texto publicado originalmente en: https://www.hispasonic.com/foros/mi-experiencia-hiperacusia/501843  y reproducido aquí con el permiso del autor.


Para conocer el trabajo musical de David, tanto antes como después de la aparición de su hiperacusia (dic-2011), pueden visitar su canal en Youtube, donde tiene colgado varios videos con interpretaciones de sus canciones favoritas: 


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lunes, 1 de octubre de 2018

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Una experiencia de internamiento hospitalario, viviendo con Hiperacusia y Tinnitus






Desde inicios de este a?o (2018) tuve varios meses de constante actividad fuera de casa, sin embargo el 11 de Agosto, durante un partido de fútbol (en cancha peque?a de pasto sintético), sufrí una fuerte torcedura de tobillo que terminó ocasionándome la rotura del peroné y la de un ligamento. Así me lo confirmaron en el hospital al que acudí, donde además me indicaron la necesidad de operación.



Me enyesaron y se procedió a tramitar mi internamiento. Este hecho daba así inicio a una situación inesperada y muy temida siempre, en la que iba a tener que enfrentar sonidos diversos dentro de un contexto en el que las posibilidades de manejo y control del ruido podrían resultar no tan sencillas.


En los siguientes párrafos les describo con cierto detalle cómo fue mi discurrir durante los días que permanecí en el hospital.


Ingresé a Emergencia del Hospital (primer piso), un día sábado cerca de las 2pm. Aquí les enumero los hechos más saltantes:


- desde que llegué al hospital llevaba puestos tapones de espuma y tenía conmigo mis orejeras por si fueran necesarias también.

- la sala en la que me ubicaron tenía 11 camas. Me tocó la cama N°10.

- había un motor o una especie de generador grande al lado de esta sala, que sonaba fuerte y estaba prendido prácticamente las 24 horas del día, solo se apagaba momentáneamente por lapsos cortos de 10 min.

- pasé solo una noche allí, y no pude dormir debido a ese ruido, a pesar de estar con tapones y orejeras. Mi cama estaba cerca a la ventana de la sala y ese ruido me comenzó a aturdir mucho.

- al día siguiente, las enfermeras conscientes de que no había podido dormir nada y sabiendo que sufría de hiperacusia porque figuraba en mi historia, accedieron a mi pedido de cambiarme a otra cama dentro de la misma sala. Sin embargo el ruido era tan presente que casi no había mucha diferencia entre una ubicación y otra dentro de la sala.

- felizmente a eso de las 7:30pm del día siguiente (domingo), ya me subieron al segundo piso para internarme en una sala de cirugía.



Este cambio sin embargo, no aseguraba que donde fueran a llevarme iba a estar mejor necesariamente. Comenzaba otra situación incierta, en la cual no iba a tener tampoco mucha capacidad de elegir, considerando sobre todo que las camas disponibles para internamiento son siempre sumamente escasas, y es una suerte poder acceder a una. Tenía entonces que aceptar la ubicación que me dieran y dónde me la dieran.




Una vez en el segundo piso la situación resultó muy distinta a la del primer piso:


- ya no se sentía ese ruido constante y fuerte del motor de la sala de Emergencia.

- la nueva sala albergaba 13 camas. Me ubicaron nuevamente en la cama N°10 (casualidad?). 

- en la cama de mi costado izquierdo tenía a un paciente de 19 a?os, con fractura en la pierna izquierda. Era un muchacho autista que solo se comunicaba con palabras sueltas y sonidos. No tenía la capacidad de elaborar frases ni oraciones. Su estado era muy delicado, pues había sido atropellado por un auto. Se encontraba estable y a la espera de ser operado igual que yo. Sin embargo, cada vez que los doctores, las enfermeras, los técnicos, o incluso sus padres le iban a realizar alguna acción (cambio de ropa o de pa?al, colocación de alguna inyección, o algún otro procedimiento), comenzaba a gritar desaforádamente y a dar alaridos muy fuertes. Eran tan fuertes sus gritos que ni colocándome las orejeras y teniendo los tapones de espuma puestos, podía evitar que mis oídos vibraran de saturación. Estos episodios fueron esporádicos, pero igual al cabo de unas cuantas veces comenzaron a generarme un peque?o dolor a los oídos.

- otro hecho que me perturbaba por momentos era el alto volumen de la música o del video proveniente del celular de alguno de los otros pacientes que estaba en la sala. Cuando provenía de alguno que estaba cerca a mi cama, le explicaba mi problema auditivo y entonces accedía a bajarle. Pero con los que estaban más lejos no podía hacer nada, solo ponerme las orejeras.

- en la sala había también un televisor grande y antiguo colocado en un rack en la pared del fondo, para que todos pudieran ver. En los primeros días que estuve no lo encendieron mucho felizmente. Y cuando lo hacían, su volumen no llegaba a molestarme porque yo estaba algo lejos del televisor.

- a raíz de que uno de los pacientes iba a salir de alta y cuya cama estaba más lejos de la muchacho autista, y en vista que los gritos del muchacho autista continuaban, le pedí a la enfermera de turno si me podía cambiar de cama, a lo cual accedió. Si bien esta nueva cama estaba a lado del televisor, esto no me preocupó mucho porque se le encendía muy esporádicamente y por poco tiempo, y además porque, con el motivo de mis problemas auditivos, había logrado que el volumen fuera mantenido bastante bajo.

-después de unos días ingresó un paciente nuevo y comenzó a ver de manera regular un programa por las noches. Esto me cambió el panorama, pues iba a verme expuesto al sonido del televisor de manera más constante. Pero como nos hicimos amigos y le expliqué con cierto detalle cuál era mi dificultad, trató entonces de mantener el televisor en un volumen adecuado como para que no me molestara pero a la vez lo suficientemente alto como para que él pudiera escuchar. Para ese momento, prácticamente todos mis vecinos y casi la totalidad del personal médico, de enfermería y técnico, ya estaban al corriente de mi condición auditiva, y mostraban comprensión y tolerancia con mi pedido constante de mantener el volumen bajo. Solo una vez llegué a sentir dolor en los oídos, y fue la vez que aquel amigo me pidió permiso para subirle un poco el volumen porque iban a pasar un partido de fútbol que él estaba esperando ver. No me quedó otra que acceder, teniendo en cuenta lo considerado que había sido conmigo hasta ese momento. Por suerte, el dolor solo me duró hasta el día siguiente y luego pasó.

- aparte de estos sonidos, constantemente se producían ruidos por la manipulación de las camas, mesas y veladores. Estos dos últimos que eran de metal, por lo general tenían sus garruchas ya oxidadas o con tierra, y por lo tanto no corrían, no giraban, produciendo entonces un chirrido fuerte al ser cambiados de posición. Los “papagayos” (recipientes para que los pacientes puedan miccionar entando en sus camas), que también eran de metal, solían generar un ruido algo fuerte al chocarse con su base en el momento del recambio que hacían las enfermeras.

- a veces también llegaba a escucharse en la sala, con volumen algo fuerte para mí, el sonido proveniente de un televisor o bien de un equipo de sonido, ambos ubicados en la oficina de las enfermeras, que estaba al interior de la sala de pacientes, pero al otro extremo.

- también por momentos llegaba a escuchar con cierta fuerza el sonido de un video (película, serie, etc.), o bien algún audio (música por lo general), proveniente del celular de algún otro paciente, ante lo cual tenía que colocarme las orejeras.

- cada llegada de un nuevo paciente a la sala, sobre todo si era ubicado cerca a mi cama, significaba un nuevo desafío para mí, pues tenía que estar atento a qué costumbres y preferencias podría tener en lo relacionado a la música y los videos; así como de su estado de salud físico, mental y emocional, pues en algunos casos hubieron pacientes que durante el día, y sobre todo en la noche, deliraban, gritaban, o llamaban, ya sea por dolor o bien por alucinación (como fue el caso de 2 personas muy ancianas), haciéndolo por lo general con voz bien fuerte.



En medio de esos días de incertidumbre constante respecto a los ruidos que podrían surgir, llegó el momento de pasar por uno de los eventos que mucho estaba temiendo: me tenían que cambiar la bota de yeso, y para ello iban a tener que usar una sierra eléctrica peque?a. No tenía ni idea cuál podía ser su nivel de ruido ni cuál sería el riesgo de que me cortara la piel. Estuve preparado con mis tapones más nuevos y tuve a la mano también mis orejeras, como siempre. Cuando ya fui llevado a la habitación para iniciar el procedimiento, me explicaron que ese tipo de sierra no cortaba la piel (esto debido a que en este tipo de sierra el giro de su hoja dentada no es de 360 grados, sino que más bien, el movimiento es oscilatorio, de izquierda a derecha), y también me anticiparon que el ruido no era tan fuerte, aunque igual me sugirieron que mejor me colocara las orejeras por precaución, lo cual ya había previsto. Así lo hice y comenzó el corte del yeso. El ruido no fue tan fuerte ni penetrante como esperaba. Estando con los tapones y las orejeras no se sentía tan intenso, y pude tolerarlo bien durante todo el proceso, no llegando a sentir ninguna molestia después tampoco.



Fueron 24 días de internamiento, tras los cuales no experimenté ningún retroceso notorio en mi estado auditivo...felizmente.


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Recomendación General

Se recomienda al lector consultar con un médico especialista antes de iniciar o suspender cualquier acción a partir de la información encontrada en este blog, ya que esta, si bien busca ser siempre exacta y correcta, es proporcionada básicamente con fines informativos y referenciales. De igual forma, las sugerencias y recomendaciones presentadas aquí, y que son emitidas a partir de la experiencia personal del autor, deberán ser evaluadas a la luz de cada caso particular para determinar la conveniencia o no de su seguimiento.


Perfil


NOMBRE: JULIO

ACTIVIDAD: MUSICO / PRODUCTOR

LUGAR: LIMA-PERU


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